La conejita de grandes orejas
Una conejita presumía demasiado de sus grandes orejas, pues creía que eran lo mejor que tenía, así que no se preocupaba de ponerse forma ni de aprender a correr lo suficiente.
Un día se acercó un lobo. La conejita corrió todo lo que pudo para escapar y menos mal que muy cerca un río, porque, si no, la habría atrapado.
En el río, la conejito nadó con sus grandes orejas y pudo huir. Después de aquello, comprendió que más le valía tener en cuenta los consejos de sus amigas y aprender a correr...
“Hay cosas más importantes que presumir tanto”