Conejita, la castañera
Conejita recogía y asaba castañas en la plaza del pueblo. Hasta pajaritos le traían de vez un cuando alguna, que ella asaba para ellos.
Un día, un vendaval arrancó todas las castañas del castañar y las esparció por el campo. Era muy difícil recolectarlas, y Conejita se sintió triste.
Pero sus amigos los pajarillos acudieron en su ayuda y trajeron una a una todas las castañas desperdigadas. ¡Así hubo castañas para todo el invierno!
“No hay amigos pequeños”