La recepción
Los dos hermanos ratones estaban invitados a una recepción importante. Acababan de legar de viaje y apenas tenían tiempo para vestirse de etiqueta. El mayor de ellos se burlaba del menor diciéndole que era muy lento y no conseguiría llegar a tiempo. Mientras, el pequeño callaba y seguía arreglándose tranquilo.
El ratón mayor, sin embargo, estaba nervioso y no atinaba ni a abrocharse los botones de la camisa.
Naturalmente, al final el ratón pequeño fue a la fiesta muy bien arreglado; el mayor, en cambio, llegó despeinado y desarreglado.
“Ni las prisas ni los nervios son buenos”