El fabricante de medicinas
Don Elefante tenía laboratorio de medicinas en el sótano de la casa. Su afán era combatir todas las enfermedades.
Cuando llegó a viejo y comprendió que la muerte estaba cerca, le dio a su ayudante todas las fórmulas de las extraordinarias medicinas que había fabricado y le explicó cómo debía actuar para seguir sus pasos.
El elefante murió feliz y dulcemente, pero su recuerdo siempre permaneció vivo, sobre todo en el ayudante, que se convirtió en el nuevo farmacéutico, querido por todos.
“Haz, el bien y te querrán siempre”