La abejita exigente
La abejita estaba triste porque no se conformaba con cualquier flor para recoger su néctar y solía regresar a la colmena sin nada, lo que provocaba la burla y el enfado de las demás abejas.
Un día, por fin, creyó encontrar la flor que buscaba, pero en realidad era el sol poniente y sus compañeras se rieron de ella.
Avergonzada, se escondió en el bosque. Allí, una lagartija que la vio florar le contó dónde podría encontrar un valle lleno de flores maravillosas.
La abejita voló hasta allí durante la noche y por la mañana encontró miles de flores multicolores, de las que obtuvo el néctar más puro para hacer la miel más deliciosa.
“No desesperes y confía en los buenos amigos”