La perrita inapetente
Perrita llevaba días sin comer, a pesar de que le ofrecían platos exquisitos. El tiempo pasaba y ella estaba cada vez más flaca.
Un perro que llegó al pueblo y se enteró del caso se ofreció a ayudar. Propuso llevarse a la perrita con él... y la trató con indiferencia: como buen vagabundo, todo lo que encontraba se lo comía él y no se preocupaba en absoluto de su acompañante.
Cuando por fin regresaron a casa, ella estaba tan hambrienta que devoró sin miramientos todo lo que le ofrecieron.
“Si te falta la comida, el hambre vendrá enseguida”