La rana del lago
A Ranita le gustaba tanto llamar la atención que hacía todo tipo de tonterías para que los demás se fijaran en ella y se rieran. Hasta su madre le advirtió de que aquello era absurdo...
Efectivamente, con el tiempo sus rarezas ya no hacían gracia a nadie y dejaron de prestarle atención. Ranita se deprimió y estuvo encerrada en casa pensando.
Ahora actúa de forma distinta. No vive para hacer reír a los demás, sino para sentirse útil.
“No es necesario hacer tonterías para que te admiren”