La luciérnaga
Una mariquita y una mariposa se burlaban de lo fea que era la luciérnaga. Ella aguantó lo que pudo hasta que, cansada, les pidió a ambas que fueran a visitarla de noche porque quería darles una sorpresa.
La mariquita y la mariposa acudieron a la cita y... ¡sorpresa! Una estrella brillante cayó del cielo y se posó entre ellas.
¡No era una estrella! Comprobaron, para su asombro, que aquello que brillaba tanto y era tan hermoso era en realidad la pequeña luciérnaga de la que se habían burlado. Avergonzadas, le pidieron disculpas.
“No te burles de nadie, porque te puede sorprender”