El zorro fanfarrón
Zorrete era un presumido que se creía muy listo. Un día se encontró a Zorrin y, para hacerse el importante, le aseguró que era capaz de llevarse los huevos de las gallinas del gallinero de don Gallo.
Conejito, que oyó la conversación, avisó a don Gallo. Así que cuando Zorrete fue al gallinero, lo que se encontró fue la furia don Gallo y de todas las gallinas, y salió de allí todo picoteado y muy, muy escarmentado.
“Los fanfarrones también se llevan su merecido”