Las liebres y la mariposa
Una mariposa cayó en una charca con riesgo de ahogarse. Un topo que estaba en la orilla comenzó a chillar y pidió ayuda a una liebre elegante que pasaba.
---Lo siento, no puedo ayudar--- dijo esta---. Si me meto en la charca me voy a ensuciar.
Pasó después otra liebre, más bien fea y huesuda, que si atendió al topo y ayudó a la mariposa sin que preocupara tener que meterse en la charca.
Su gesto la convirtió en la más hermosa de todas las liebres... la más hermosa de corazón.
“No seas presumida y no abandones a tus compañeros”