Las atracciones
En aquel pueblo había poca diversión para los más pequeños, así que los padres decidieron convertirse en atracciones: el elefante daba paseos a los niños, el canguro servía de tobogán, con el cuerno del rinoceronte jugaban a las anillas, etc.
La idea tuvo un gran éxito y los pequeños se divirtieron más que si hubieran tenido un gran parque de atracciones a su disposición.
“En la vida, la imaginación resuelve muchas carencias”