La zorra y la cigüeña
Una zorra bromista se hizo amiga de una cigüeña y la invitó a comer para gastarle una broma. Preparó sopa y se la dio a beber en un plato llano, por lo que la cigüeña no pudo tomársela y se fue sin comer. Pero antes de marcharse, la cigüeña, muy amable, devolvió la invitación a la zorra.
Cuando la zorra fue a casa de la cigüeña, esta sirvió un estofado de carne en jarros de cuello largo y estrecho, de forma que mientras ella saboreó el manjar, la zorra solo pudo meter el hocico y olerlo.
“Donde las dan, las toman”