La nutria
Iba a celebrarse un concurso de habilidad en el río y nadie dudaba de que doña Nutria sería la ganadora. Sin embargo, el día de la celebración la nutria amaneció acatarraba y su madre no le dejó concursar. ¡Menudo disgusto! ¡Ella que soñaba con la victoria!
Por la noche llamaron a su puerta: era la ganadora, que venía con su copa de campeona y buenas intenciones. Se la ofreció a la nutria enferma porque no había podido participar.
La nutria comprendió que, aunque ella era más hábil y todos lo reconocían, su amiga era mejor jugadora y tenía un gran corazón, así que se negó a aceptar la copa, pues esta vez no le pertenecía.
«La amistad te abre los ojos a la realidad»